Llevo muchos años viviendo sobre la faz de la tierra 
y miles mas viviendo en las tinieblas eternas...
Soy un alma solitaria y creo que seguiré así hasta el fin de mis tiempos...
Me gusta alimentarme al despertar...
Y nunca me alimento de la sangre de los animales...
No hay nada que me sacie mas que la sangre de los humanos...
La noche es parte de mi esencia...Su oscuridad es mi cómplice... 
Y la luna es mi amada eterna... 
Uno de mis placeres son los libros y la observación nocturna...
Se que tal vez no lo creas...Pero soy la madre y reina de los vampiros...
Si es que aún quedan de ellos sobre la faz de la tierra...
Puedes seguir tu camino o detenerte ante mi...Y caminar a mi lado...
Seras aceptado solo si crees en la magia...
Si es así...Sigue mis pasos...En este mundo que ante ti se abre..

jueves, 19 de mayo de 2016

El árbol que hablaba



Había un lobo en la selva. Un día, cuando estaba afuera paseando, encontró a un
árbol que tenía unas hojas que parecían caras de personas. Escuchó atentamente
y pudo oír al árbol hablar.
El lobo se asustó y dijo:
-Hasta el día de hoy nunca me había encontrado con algo tan raro como un árbol
hablante.
Tan pronto como hubo dicho estas palabras, alguna cosa que no pudo ver lo
golpeó y lo dejó inconsciente. No sabía durante cuánto tiempo había estado allí
tendido en el suelo, pero cuando despertó estaba demasiado asustado para
hablar. Se levantó inmediatamente y empezó a correr.
El lobo estuvo pensando acerca de lo que le había ocurrido y se dio cuenta de que
podía usar el árbol para su provecho. Se fue paseando de nuevo y se encontró a
un antílope. Le contó lo del árbol que hablaba, pero el antílope no le creyó.
-Ven y lo verás tu mismo -dijo el lobo- pero cuando llegues delante del árbol
asegúrate de decir estas palabras: "Hasta el día de hoy nunca me había
encontrado con algo tan raro como un árbol hablante". Si no las dices, morirás.
El lobo y el antílope se acercaron hasta el árbol que hablaba. El antílope dijo:
-Has dicho la verdad, lobo, hasta el día de hoy nunca me había encontrado con
algo tan raro como un árbol hablante.
Tan pronto como dijo esto alguna cosa lo golpeó y lo dejó inconsciente. El lobo
cargó con él a su espalda y se lo llevó a casa para comérselo. "Este árbol que
habla solucionará todos mis problemas", pensó el lobo. "Si soy inteligente nunca
más volveré a pasar hambre."
Al día siguiente el lobo estaba paseando como de costumbre. Al cabo de un rato
se encontró con una tortuga. Le contó la misma historia que le había contado al
antílope, y la llevó hasta el lugar. La tortuga se sorprendió cuando vio al árbol
hablante.
-No creía que esto fuera posible -dijo- hasta el día de hoy nunca me había
encontrado con algo tan raro como un árbol hablante.

Inmediatamente fue golpeada por algo que no pudo ver y cayó inconsciente. El
lobo la arrastró hasta su casa y la puso en una olla. Pensó en hacer una
estupenda sopa.
El lobo estaba orgulloso de sí mismo. Después del antílope y la tortuga cazó un
ave, un jabalí, y un ciervo. Nunca antes había comido mejor. Siempre usaba la
misma estrategia. Contaba a sus presas que debían decir que nunca antes habían
visto a un árbol hablar y que si no lo decían morirían. Todos ellos hicieron lo que el
lobo les dijo y todos ellos quedaron inconscientes. Luego el lobo cargaba con ellos
hasta su casa. Era un plan perfecto, él lo creía simple e infalible, y agradecía a las
estrellas el hecho de haber encontrado a ese árbol. Esperaba comer como un rey
durante el resto de su vida.
Un día, que se sentía con algo de hambre, el lobo fue a pasear de nuevo. Esta vez
se encontró con una liebre. El lobo le dijo:
-Hermana liebre, he visto algo que tú no has visto desde el tiempo de tus
antepasados.
-Hermano mayor, ¿qué puede ser? -preguntó la liebre.
-He visto un árbol que habla en la selva -dijo el lobo.
Contó la misma historia de siempre a la liebre y se ofreció para llevarla a ver ese
árbol hablante. Fueron juntos hasta el lugar. Cuando se acercaban al árbol el lobo
le dijo:
-No olvides lo que te he contado.
-¿Qué me contaste? -preguntó la liebre.
-Lo que debes decir cuando llegues junto al árbol, o si no , morirás -dijo el lobo.
-¡Oh!, sí -dijo la liebre-.
Y empezó a hablar con el árbol.
-¡Oh!, árbol, ¡oh!, árbol -dijo-. Eres un árbol precioso.
.No, esto no -dijo el lobo.
-Perdona -dijo la liebre. Entonces habló de nuevo-. Árbol, ¡oh!, árbol, nunca pensé
que pudieras ser tan maravilloso.
-¡No, no! -dijo el lobo- no un árbol precioso, un árbol hablante. Te dije que tenías
que decir que nunca habías visto antes a un árbol hablante.

Tan pronto como hubo dicho estas palabras, el lobo cayó inconsciente. La liebre
se fue andando y mirando hacia el árbol y el lobo. Luego sonrió:
-Entonces, este era el plan del señor Lobo -dijo-. Se pensaba que este lugar era
un comedero y yo su comida.
La liebre se marchó y contó a todos los animales de la selva el secreto del árbol
que hablaba. El plan del lobo fue descubierto, y el árbol, sin herir a nadie, continuó
hablando solo.

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